A veces se conmemoran fechas algo extrañas.
No siempre van a ser cumpleaños, en este caso, fue un aniversario un poco particular.
Con esta pequeña tarta, celebramos una amistad que, pese a la distancia, lleva ya dos años creciendo.
Celebramos dos años desde que conocimos a Riccardo, primero como nuestro profesor de italiano y muy poco después, ya como amigo.
Desde entonces, esta amistad ha cruzado media Europa para rencontrarse. Madrid, Sevilla, Granada y Roma han sido, por ahora, nuestras sedes, quién sabe dónde será la siguiente.
Riccardo no es sólo una gran persona con la que me encanta pasar horas y horas, sino que, además, su amistad ha traído de la mano nuevas amistades, los amigos de los amigos que se convierten en amigos, ¡un círculo de gente maravillosa que va creciendo más y más!
Así que, coincidiendo con que durante cuatro días estaríamos en la misma ciudad y que se conmemoraban dos años desde que nos conocimos, organizamos una cena en casa que se remató con esta tarta, muy pequeñita porque no éramos más que cuatro.