Esta tarta nació por una curiosa mezcla de antojos: chocolate, merengue, Oreo y fresa. Tenía que hacer una tarta de cumple, y no me decidía. Encima, conociendo el gusto de los comensales, no sabía qué les iba a gustar más.
Soy la persona más indecisa del mundo, no recomiendo a nadie que me acompañe a comprar unos vaqueros. Soy indecisa hasta para elegir el sabor de una tarta.
Y pensando, pensando, decidí hacer una prueba. ¿Y si no elegía un sabor en concreto?
Todos a la vez, ¡y funciona!
Fue una de las dos tartas que cociné para el 60 cumple de mi padre, y como pasó con la otra, no hubo manera de hacer una foto del corte, pero tenéis que imaginarla porque, además de deliciosa, era muy bonita y colorista, a capas.
Soy la persona más indecisa del mundo, no recomiendo a nadie que me acompañe a comprar unos vaqueros. Soy indecisa hasta para elegir el sabor de una tarta.
Y pensando, pensando, decidí hacer una prueba. ¿Y si no elegía un sabor en concreto?
Todos a la vez, ¡y funciona!
Fue una de las dos tartas que cociné para el 60 cumple de mi padre, y como pasó con la otra, no hubo manera de hacer una foto del corte, pero tenéis que imaginarla porque, además de deliciosa, era muy bonita y colorista, a capas.
