Es curioso que de pequeña no me gustara la fresa.
No la fruta, que me encantaba y hasta tenía algunas plantas en el patio que daban unos frutos pequeños y con un toque ácido genial (vale, tampoco es que esperara a que acabaran de madurar...).
No la fruta, que me encantaba y hasta tenía algunas plantas en el patio que daban unos frutos pequeños y con un toque ácido genial (vale, tampoco es que esperara a que acabaran de madurar...).
No, lo que no me gustaba era todo lo que "sabía a fresa", que en realidad es un sabor que no se parece demasiado al de la fruta.
Chicle de fresa, mermelada de fresa, batido de fresa, caramelo de fresa... nada.
