| La cheesecake con mermelada de arándanos, esperando a ser zampada |
Riccardo es un amigo obsesionado con las tartas de queso.
Creo que ha probado todas las que se venden en restaurantes y pastelerías de Madrid, Sevilla y Roma.
Y si no lo ha hecho aún, es porque no conoce el lugar.
O porque se ha arruinado en el intento.
O porque está enfermo de la indigestión del último atracón.
Hace una semana, Riccardo se fue a Italia unos meses, y le preparamos en casa una comida de despedida.
¿Cómo no íbamos a tenerle una cheesecake de regalo sorpresa?
Aunque era una receta que me daba cierto respeto, me parecía más complicada de lo que en realidad es.
