Mostrando entradas con la etiqueta pasta casera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pasta casera. Mostrar todas las entradas
martes, 31 de diciembre de 2013
martes, 24 de septiembre de 2013
Ravioli de espinacas y ricotta
He estado una semana en Lombardía, haciendo un recorrido por algunas ciudades que no conocía (Brescia, Vicenza, Cremona, Brunate, Mantua y Crema) y otras en las que ya había estado pero a las que no me importa volver un millón de veces (Monza, Como y Bérgamo).
No os voy a hacer una descripción detallada de las vueltas que dimos en tren.
Ni os voy a hablar de los monumentos que visitamos.
No, ni de todo las maravillas que comí (mucho, mucho, mucho).
Ni cuántos tipos de café bebí.
Y sobre todo, no pienso mencionar ni una sola vez cuantísimo de menos echaba Italia
Y menos aún, reconoceré la melancolía que me embarga desde que volví.
Nada de eso.
Lo que sí os traigo una pequeña selección fotográfica que muestra algunas de las cosas que hace que me encante ese país:
Etiquetas:
pasta casera,
ravioli de espinacas y ricotta,
receta de pasta,
receta de pasta italiana,
receta salada,
Receta vegetariana,
recetas italianas
lunes, 11 de marzo de 2013
Pasta casera para trasladarnos a Italia
Aquí está de nuevo Nerea con una receta italiana. ¡Qué pesada!
Pues sí, otra más... y creo que os va a encantar, al menos a mí me vuelve loca y es muy fácil de hacer, ¡pasta casera!
Después de probarla, os va a costar volver a la seca. Ni siquiera se parece en nada a la pasta fresca del supermercado. Nada.
Sabe... ¿cómo expresarlo?
Imaginaos la escena: un grupo de amigos, comiendo en una gran mesa de madera, con copas de tinto, platos con queso y con ensalada caprese. De fondo, un gran arco de piedra que da a una campiña soleada.
Pues así sabe la pasta casera, de verdad.
O al menos esa es la imagen que me viene a la mente cada vez que la pruebo, y en este caso no se puede decir que sea por nostalgia, porque nunca he estado en un lugar como ése.
Sólo por ver si también os trasladáis (me temo que sólo mentalmente) a un bucólico paisaje italiano, ¿no vale la pena probarlo?
O al menos esa es la imagen que me viene a la mente cada vez que la pruebo, y en este caso no se puede decir que sea por nostalgia, porque nunca he estado en un lugar como ése.
Sólo por ver si también os trasladáis (me temo que sólo mentalmente) a un bucólico paisaje italiano, ¿no vale la pena probarlo?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

