Voy con un poco de retraso, como casi todo lo que hago en este blog en este año, pero allá va:
¡Feliz Navidad!
A este paso, casi os felicito el día de los inocentes. Pero es que estamos que no paramos en casa, de hecho es a segunda vez que hago estas galletas de jengibre en este mes, pero la primera entre una cosa y otra nos comimos todas las galletas sin sacarles ni una foto. Es que están riquísimas, y el toque de canela le sienta de maravilla.
Y es que después de unos años de navidades entre adultos este año estrenamos las fiestas con nuestro bebé, ¡y es tan genial! Aún es muy pequeñito y no se entera de mucho, pero a nosotros nos da igual y lo estamos disfrutando como nunca.
Además, están las típicas comidas de Navidad (por el momento se nos acabaron las cenas de Navidad), los encuentros con los que viven fuera y vienen a casa por las fiestas y las reuniones familiares.
¡Ah! Y las presentaciones del pequeño, que no eres consciente de la cantidad de gente que conoces ¡hasta que te casas o hasta que tienes un hijo!
¡Ah! Y las presentaciones del pequeño, que no eres consciente de la cantidad de gente que conoces ¡hasta que te casas o hasta que tienes un hijo!
Pues eso, que llevo desde principios de diciembre con la intención de publicar esta receta de galletas de jengibre y nada, que no hay manera. De hecho, mientras escribo estas líneas con un bebé en brazos estoy pensando si de verdad voy a poder acabar el post y publicarlas, o se me va a volver a pasar.
Así que vamos con la receta, ¡a ver si me da tiempo a acabarlo!
- 250 g de mantequilla
- 1 huevo
- 90 g de azúcar de caña
- 30 g de azúcar
- 400 g de harina
- 1 cucharada de canela en polvo
- 3-4 cms de jengibre fresco, rallado
Es muy fácil de hacer, sólo hay que batir bien los ingredientes hasta hacer una masa homogénea. Yo lo hice con Thermomix, pero puede hacerse incluso a mano. Refrigeramos la masa unos 15 minutos en el frigorífico, la sacamos y hacemos bolas de unos 3-4 centímetros, las aplastamos hasta que tengan 1 centímetro aproximado de grosor y las vamos repartiendo por el papel de hornear.
También se le puede usar un cortador, pero de formas sencillas porque se expanden un poquito. Para que los bordes queden más nítidos es mejor meterlas otro rato en el frigorífico antes de hornearlas.
Si notamos que en algún punto del proceso la masa se pone excesivamente blanda (depende de la temperatura de la cocina) las refrigeramos unos minutos más.
Horneamos las galletas a 220ºC unos 20 minutos o hasta que veamos que se craquelan y comienzan a dorarse muy levemente por los bordes, ¡y listas!
Espero que disfrutéis mucho con esta receta de galletas. Y de las Navidades, de Fin de Año, de la cabalgata y de los Reyes Magos. Y de Hanukkah, ¡aunque también con retraso!
Un fuerte abrazo ¡y felices fiestas!
Muchas gracias Nerea...estos días haré las galletas con los niños .felices fiestas
ResponderEliminar