Tengo en casa un bote de mantequilla de cacahuete y chocolate reservado para alguna ocasión especial.
Lo compré en una tienda de Rota, que con tanto estadounidense tiene productos difíciles de encontrar en cualquier otra parte.
Pues eso, que lo compré y lo guardé, como un pequeño tesoro.
Estaba ahí, en la alacena, esperando el momento.
¿Y sabéis qué? Que hoy ha sido el día.
Un día normal, sin nada concreto que celebrar. Porque eso de reservar las cosas que nos apetecen a la espera de que se alineen los planetas no creo que sea muy sano.
Mi teoría es que la vida se componen de algunos grandes hitos y muchos pequeños momentos, y los buenos, a veces vienen solos y otras hay que ir a buscarlos.
Aquí os traigo mi capricho de hoy, espero que también os alegre, aunque sea un ratito.
