Milhojas de paté.
Sí, suena raro, lo sé. También suena raro rellenar un solomillo de cerdo con melocotones deshidratados y qué rico está, ¿verdad?
En realidad, ésta no era la receta que iba a publicar, era una dulce, pero me ha parecido que en estos momentos es mejor las milhojas que un pastel.
¿Y por qué?
Porque ya está aquí la Semana Santa y, como vivo en Sevilla, ya os podéis imaginar la locura que es.
Sobre todo para alguien como yo, que no distingue ni una sola Virgen. Y de verdad que lo intento. Bueno, intentaba, ya he admitido abiertamente que ni lo voy a lograr ni voy a seguir perdiendo el tiempo en este imposible.
Hay tanto ajetreo, tanto tiempo en la calle, de pie, que vuelves a casa tan cansado que muchas veces acabas malcomiendo.
Este año he decidido que eso no va a ser así, y por eso publico esta receta de milhojas de paté, que es muy rápida de hacer (prácticamente lo que tardas en picar y pochar una cebolla) y se cocina sola en el horno.
Además, si tienes invitados en casa, que también es habitual si vives más o menos cerca de una iglesia con pasos, puedes quedar muy bien sin nada de esfuerzo, porque no me digáis que no quedan bonitas.
